marzo 17, 2008

Lecciones de comunicación alternativa vía internet: Estudiar filosofía en la UNAM

jorge-lizama-cybermedios-unam-pumas-comunicacion-alternativa.jpg 

De acuerdo con la teoría, la comunicación alternativa promueve entre otros objetivos

a) la implementación de procesos horizontales de comunicación,
b) la apertura de canales comunicativos participativos,
c) el cuestionamiento del orden discursivo
d) y la socialización de saberes y técnicas.

 Bajo este contexto la comunicación alternativa, sobre todo la cursada en internet,  tiene como meta convertirse en una nueva opción de información ante los medios masivos de comunicación (prensa, radio, televisión y cine), los cuales, en el marco de la economía de la información, no sólo se han convertido en una rama axial de la producción industrial , sino que además han comenzado a definirse como nuevos actores sociales aliados a los poderes político y financiero.

Por eso mismo, en este espacio recupero dos documentos, uno publicado por el periodista-articulista mexicano Carlos Mota (educado en universidades privadas y columnista de Milenio Diario) , y el otro la respuesta vía mail que el académico Jorge Pérez (educado en la UNAM y especialista en metodología y comunicación organizacional) hace del asunto. 

Lo interesante del asunto es ver como Mota, quién se promueve conocedor e impulsor de internet como medio de diálogo y comunicación, ni siquiera ha respondido a lo dicho por Pérez.

Nuevamente un caso más de utilización de las TICs ( muy común en México) de un personaje que utiliza éstas para construirse una imagen personal de “nuevo comunicador que si maneja las nuevas tecnologías” , pero que no es capaz de ejercerlas para sostener un diálogo público y abierto ante los demás; a pesar que fue él quien inicio todo el asunto.

El artículo de Mota y le respuesta de Pérez aquí 

ARTÍCULO DE CARLOS MOTA

¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?

Durante la única conferencia que dicté en uno de los auditorios de la UNAM, años atrás, recuerdo que los estudiantes me escuchaban con cara de no entiendo nada, como si les estuviera hablando de otro planeta. Yo les hablaba de liderazgo empresarial, y les puse ejemplos de Bimbo o Sabritas. Yo he dado clases por años, y no tengo problema para comunicarme en un lenguaje claro con quien no domina la materia de negocios. El problema estaba del otro lado.
Los numerosos ejemplos de estudiantes de esas facultades, empezando por El Mosh y aderezado esta semana por Lucía Andrea Morett Álvarez —la estudiante mexicana herida en el campamento de las FARC en Ecuador—, deberían merecernos reflexiones serias sobre los programas académicos, las habilidades conceptuales y —en todo caso—, el adoctrinamiento de que son sujetos algunos jóvenes en esas aulas.

Ojo. El problema no está en la disciplina, pues hay exitosos egresados de licenciaturas afines que se emplean en agencias de investigación de mercados o que se insertan en procesos creativos en corporaciones que gustan de nutrirse de talento diverso, multiplicando las posibilidades que les brindan los egresados de las facultades de negocios o economía.

No. El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?
***
 
RESPUESTA DE JORGE PÉREZ

Señor Carlos Mota:
 
Su colaboración en Milenio Diario “¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?” me puso a reflexionar. Le comparto lo que pienso al tiempo que le agradezco que se haya atrevido a publicar ese “artículo”.
 
1. La filosofía y los negocios son dos cosas distintas. Le recomiendo que aprenda a hacer distinciones (elementales). Si no, pues estudié filosofía, porque de negocios se nota que sabe mucho y quizá hasta de más, y esto no lo discuto ni lo niego, al contrario, pienso que es un buen hombre (de negocios, claro).

2. ¿Sabe que en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM no se estudia filosofía?  Le pido que algún día se dé una vuelta a Ciudad Universitaria (quizá para dictar una conferencia de negocios en Las Islas), para que cuando menos reconozca físicamente a esta Facultad de la dedicada a la Filosofía y las Letras.

3. Si usted nada más ha dictado una conferencia en la UNAM, seguramente es porque su calidad académica es nula (sugiero). A las pruebas me remito.

4. Si quien se comunica de pronto piensa que si no le entienden es “porque el problema está en el otro lado”, pues simplemente es porque no sabe comunicarse con eficacia. Así de fácil. La comunicación es un acto heterónomo, estimado señor Mota.

5. Señor Mota, ¿cuál es su autoridad académica para criticar los cerca de 100 planes y programas de estudio de la UNAM? ¿Es usted experto en física cuántica, química orgánica, piano, literatura italiana, en periodismo creo que no, en manejo de recursos costeros, biología, sociología, pedagogía, canto, teatro, actuaría y todas las ingenierías, y demás áreas de conocimiento que imparte la UNAM? Pienso que sólo es experto en negocios, como usted lo declara. ¿Y de dónde saca usted o desde cuál dizque teoría de negocios supone que los planes y programas de estudio (no sólo de la UNAM, sino de cualquier universidad) se vinculan expresamente con “adoctrinamientos”? ¿O quizá usted no superó la Guerra Fría?

6. En un país plural y diverso como México, alguien tiene que hacer negocios, otros hacen periodismo y otros piensan. Le propongo que sólo se dedique a lo primero (es lo suyo), deje el periodismo a los periodistas serios y profesionales y que la labor de pensar la realidad se la deje a los que saben pensar. Supongo que lo tercero también es su caso, si no, pues a ponerse a estudiar.

7. Usted escribió en el artículo de marras: En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino? Pregunta inocente; ¿es en serio? ¿Filósofos dedicados a los negocios? ¿Exportamos filósofos que hacen negocios a los campamentos guerrilleros latinoamericanos? ¿Lo dice en serio?
8. Señor Mota, su “periodismo” es de ocurrencias, impresiones, panfletario y de sentido común (muy común y hasta corriente). No maltrate con sus “palabras” al medio que le publica y menos a sus lectores.
 
Le mando un saludo cordial. Gracias por su atención.
 
Jorge Pérez
Profesor de la UNAM

Posted by under Cybercultura | Comentarios desactivados | Si te gusta enchílame enchílame

No hay comentarios

RSS feed para los comentarios de esta entrada.

Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.